"El Jokili Verein es la comparsa carnavalesca de la Colonia Tovar, guardiana de una tradición que une dos mundos: el Kaiserstuhl alemán y las montañas venezolanas."
El origen del Jokili
La tradición del Jokili llega a la Colonia Tovar gracias a la iniciativa de Pablo Dürr Misle, nativo de esta población aragüeña. Su abuelo Martín Misle le había hablado desde niño sobre una figura que hacía el carnaval en el pueblo de origen y le enseñaba sus canciones. Ese recuerdo sembraría la semilla de lo que hoy es el Jokili Verein.
Más de 400 emigrantes del suroeste de Alemania arriban a las montañas del estado Aragua, Venezuela. Fundan la Colonia Tovar y preservan su lengua, su arquitectura y sus festividades tal como las conocían en el Kaiserstuhl, entre ellas el espíritu del carnaval y la figura del Jokili.
Pablo Dürr Misle viaja a Endingen am Kaiserstuhl para participar en la conmemoración de los mil cien años de fundación de esa localidad. Allí conoce de cerca la agrupación del Endinger Narrenzunft y se despierta en él un profundo interés por rescatar esa tradición para la Colonia Tovar.
La familia Vollherbst, cuyos miembros formaban parte del Endinger Narrenzunft, visita la Colonia Tovar y obsequia a Pablo Dürr una máscara en reconocimiento a su interés. Sin buscarlo, este regalo se convierte en el punto de partida de todo lo que vendría: la primera máscara del Jokili de la Colonia Tovar.
Un grupo de amigos de Dürr, que se reunía semanalmente a jugar cartas, decide donar un fondo de 922 bolívares para iniciar los trámites de una nueva agrupación carnavalesca. Los siete fundadores fueron: Pablo Dürr, Paúl Wödl, Pedro Wödl, Elio Gutt, Ewald Schauber, Willy Seywald y Uwe Rämisch.
Se formaliza la Asociación de los Arlequines de la Colonia Tovar, un club Jokili fundado "con la misma orientación y espíritu del famoso Jokili Verein de Endingen, en su querido Kaiserstuhl Alemania", tal como consta en el acta número uno de su libro de fundación. La primera junta directiva quedó presidida por Paul Wödl, con Pablo Dürr Misle como vicepresidente y Pedro Wödl como secretario.
En el desfile de batas blancas, el Jokili de la Colonia Tovar despierta por primera vez. Siete fundadores, vestidos con bragas de fieltro rojo y sus máscaras, recorren las calles del pueblo. Al finalizar las fiestas, el pueblo de Tovar es invitado al Hotel Tres Pinos para la ceremonia del entierro del carnaval, dirigida por el primer Maestro de Ceremonias: Wolfgang Gutmann, personaje que impuso un estilo.
La asociación es registrada formalmente en la Oficina Subalterna de Registro del Distrito Ricaurte, en La Victoria, estado Aragua, bajo el nombre "Asociación de los Arlequines de la Colonia Tovar 1976 e.V. Jokili Club". Sus estatutos establecen que se rige por los de la Asociación de Arlequines de Endingen 1782 e.V., de cuya fuente se nutre la hermandad.
Tras un breve período de descenso en las actividades, una nueva generación —en su mayoría hijos de los primeros miembros— asume la conducción del Jokili Verein. La renovada junta directiva es oficializada durante la visita de dos miembros del Zunftrat (Junta Directiva) del Jokili de Endingen, en una ceremonia celebrada en el Hotel Freiburg con la presencia de grupos musicales, danzas tradicionales, autoridades municipales y el público general. En esa ocasión la asociación adoptó su nombre definitivo: Asociación de Arlequines de la Colonia Tovar 1976 e.V Jokili Verein. Los cargos asignados: Ralf Andrés Muttach Fehr como Oberzunftmeister, Julio Carrillo Misle como Zeremonienmeister, Argenis Gerig Smith como Jokili Meister, Nancy Gerber como Tesorera, Eduardo Gerig Muttach como Maestro de Protocolo, Maribel Gerig Muttach como Secretaria, Aníbal Gerig Muttach como Maestro de Eventos, Abraham Gerig Rivero como Maestro de Condecoraciones y Erika I. Maldonado Suhr como Cronista.
Cada año, al llegar el carnaval, el grito de guerra resuena por las calles empedradas de la Colonia Tovar: "NARRI NARRO Tovarer Jokili sind do! - rES" La comparsa desfila con su traje tricolor — amarillo, azul y rojo — honrando a sus fundadores y manteniendo viva una tradición que une el Kaiserstuhl alemán con las montañas de Venezuela.